Prurito Crónico: Más que solo picazón
Introducción al Prurito Crónico
¿Alguna vez has sentido una picazón que simplemente no desaparece? El prurito crónico (PC) se define médicamente como una sensación de picor que persiste durante seis semanas o más. Aunque a menudo lo subestimamos, no es solo una molestia pasajera; para quienes lo padecen, puede representar una carga significativa que afecta profundamente su calidad de vida y bienestar emocional.
Según estudios poblacionales, una de cada cinco personas sufrirá de prurito crónico al menos una vez en su vida. En este artículo, exploraremos por qué ocurre y qué dice la ciencia actual sobre su manejo.
¿Por qué nos pica la piel?
El prurito puede originarse por múltiples factores. La Guía Europea S2k clasifica las causas en diversas categorías fundamentales:
- Enfermedades Dermatológicas: Es el origen más común, incluyendo condiciones como la dermatitis atópica y la urticaria.
- Causas Sistémicas: A veces, el picor es un síntoma de algo que ocurre internamente. Puede estar relacionado con enfermedades del riñón (prurito urémico), enfermedades del hígado (prurito colestásico), trastornos metabólicos como la diabetes o disfunciones de la tiroides.
- Factores Neurológicos y Psiquiátricos: Alteraciones en el sistema nervioso o condiciones como la ansiedad y la depresión pueden desencadenar o agravar la sensación de picor.
- Medicamentos: Algunos fármacos pueden tener el prurito como efecto secundario.
Es importante destacar que en aproximadamente el 20% de los casos, el origen exacto permanece como “prurito de origen indeterminado” (PUO) tras las evaluaciones iniciales.
Recomendaciones y Manejo General
El tratamiento del prurito crónico debe ser multimodal y escalonado, adaptándose a la causa subyacente. Aquí te presentamos algunas estrategias generales recomendadas por expertos:
- Cuidado de la barrera cutánea: El uso de emolientes y cremas hidratantes es fundamental, especialmente si hay piel seca (xerosis).
- Hábitos diarios: Mantener una temperatura ambiente fresca y evitar duchas excesivamente largas o con agua muy caliente puede ayudar a reducir la intensidad.
- Terapias tópicas: En casos localizados, se pueden utilizar agentes como antihistamínicos, corticoides, mentol o anestésicos locales, siempre bajo supervisión médica.
- Intervención médica: Dependiendo de la severidad, los especialistas pueden recetar desde antihistamínicos hasta terapias con luz ultravioleta (fototerapia) o medicamentos sistémicos específicos.
Medidas generales para el tratamiento del prurito crónico (PCC):
- Uso de ropa suave y transpirable, por ejemplo, de algodón. Vístase en capas para evitar la sudoración. Temperatura ambiente baja por la noche.
- Jabones suaves, no alcalinos y sin perfume, syndets hidratantes y aceites de ducha/baño.
- Hidratante diario, especialmente después de la ducha y el baño. Emolientes, especialmente por la noche: cremas/lociones/geles con, por ejemplo, Urea (5-10 %), glicerol (20 %), alcanfor (2 %), mentol (1 %), zinc (10 %), polidocanol (2-5 %).
- Agua tibia, baño (máximo 20 min), posiblemente añadiendo avena, secando la piel con toques después del baño.
- Paños frios, frio local, el frio desinflama y disminuye la picazón.
- Evitar factores que pueden contribuir a la sequedad de la piel, como el clima seco, la sauna, las compresas con alcohol, el lavado y el baño frecuentes.
- Excitación, tensión, estrés negativo.
- Alimentos muy calientes y picantes, grandes cantidades de bebidas calientes y alcohol.
- Contacto con sustancias alergénicas e irritantes (p. ej., fragancias, perfumes, conservantes y surfactantes).
- Técnicas de relajación. Entrenamiento autógeno, terapia de relajación, educación psicosocial.
- Educación. Programas de formación educativa para afrontar el círculo vicioso de picor-rascado-picor.
Conclusión
El prurito crónico es un síntoma complejo que requiere un diagnóstico preciso y un enfoque interdisciplinario. No es “solo picazón”; es una señal de nuestro cuerpo que merece atención profesional para identificar su origen y mejorar nuestra salud dermatológica y general.
Aviso importante: Este artículo tiene fines puramente informativos y se basa en la European S2k Guideline on Chronic Pruritus. No sustituye el diagnóstico, tratamiento o consejo de un profesional médico. Si sufres de picazón persistente, consulta a tu dermatólogo o médico de cabecera.
Bibliografía
- Weisshaar, E., et al. (2019). European S2k Guideline on Chronic Pruritus. Acta Dermato-Venereologica, 99(5), 469–506. Disponible en: Link